La historia de una madre

A los 14 años a nuestro hijo le diagnosticaron ADHD. Por fin, tras 10 años de psicólogos y psiquiatras, sabíamos qué es lo que tenía nuestro hijo. Estábamos felices, pues ya teníamos un nombre para esa actitud tan diferente de nuestro hijo, respecto a los otros dos. El mismo día del diagnóstico, el psiquiatra nos recetó methilfenidato, lo que en muchos países es comercializado con el nombre de Ritalin. Al principio estábamos felices, pues durante el día nuestro hijo era otro: no se mostraba impulsivo, era capaz de estar sentado durante rato seguido y, por consiguiente, podía concentrarse y estudiar, no contestaba, no comía compulsivamente. Era todo idílico hasta….una noche empezó con taquicardia, confusión mental (sentía que se iba a morir), angustia y finalmente acabó con vómito. Esos episodios de ansiedad e insomnio se fueron repitiendo. Cuando llegaba la noche, el pobre lo pasaba realmente mal, no podía dormir, sentía angustia…Se lo comunicamos al psiquiatra y nos dijo que el niño lo que tenía que hacer era respirar y relajarse y nos cambió la medicación: seguía siendo methilfenidato, pero de absorción más lenta, con lo que no provoca un efecto rebote tan acusado como con la primera medicación. Nada cambió. Cada vez las crisis de ansiedad iban en aumento hasta que pudimos ver un artículo sobre la histaminosis y pensamos que a nuestro hijo le podía estar pasando ese problema de intolerancia a la histamina. Le realizamos el test de actividad de la enzima DAO y se confirmó que nuestro hijo tenía inactiva la enzima DAO que está relacionada con la asimilación de la histamina. Como nuestro hijo se encontraba en plena recta final de curso, no quisimos quitarle la medicación, pero empezamos con una dieta restrictiva en histamina y con un aporte de la enzima DAO antes de las comidas. Gracias a eso, mejoró mucho la situación de angustia nocturna y el insomnio. Pero realmente la mejoría se produjo al eliminar radicalmente el methilfenidato. Fuimos a un neurólogo que nos explicó que hasta que no retiráramos el methilfenidato, no cesaría la intolerancia a la histamina. Y así fue. No nos habíamos dado cuenta, pero el methilfenidato lo estaba como envenenando y no sólo le producía crisis graves de ansiedad durante la noche, sino que durante el día nuestro hijo poco a poco se estaba volviendo depresivo, triste. Él decía que sentía que no quería relacionarse con nadie, que no podía comunicarse con sus compañeros. Para nosotros la experiencia con el methilfenidato fue horrorosa. Si académicamente ayuda a nuestro hijo, pero le está perjudicando su salud, su bienestar, su socialización, entendemos que eso no es un medicamento, eso es un engaño para la salud.

manzanero

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